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Junio trae aumentos en luz, gas y agua, y el Senado define si el invierno será aún más duro sin Zona Fría

Las subas nacionales rondan entre el 1,5% y el 3%, pero el verdadero golpe llegará por el consumo invernal. En días, el Senado votará el futuro de Zona Fría, un beneficio clave para millones de hogares. Si cae, las boletas podrían dispararse como un equipo que se queda sin defensa en pleno ataque rival.

Junio siempre fue un mes bravo, de esos que te obligan a cerrar las ventanas temprano y a prender la estufa antes de que caiga el sol. Pero este año llega con un condimento extra: una nueva tanda de aumentos en luz, gas y agua que, aunque parecen moderados en los papeles, pueden transformarse en un mazazo cuando lleguen las boletas. Y como si fuera poco, en unos días el Senado va a decidir el futuro de la Zona Fría, ese descuento que hace años amortigua el golpe del invierno para millones de familias. Si lo recortan o lo eliminan, el partido se juega en otra cancha.

Los números oficiales dicen que el gas natural subirá 2,81% en todo el país, el agua de AySA un 3% en CABA y el conurbano, y la electricidad del AMBA un 1,5%. A simple vista, parecen porcentajes que no moverían demasiado la aguja. Pero cualquiera que haya vivido unos cuantos inviernos sabe que el problema no es solo el aumento: es el consumo. Cuando el frío aprieta, los hogares empiezan a gastar más metros cúbicos de gas y más kilovatios de electricidad. Y ahí es donde la factura se dispara como un delantero que encuentra la defensa mal parada.

Los especialistas lo explican con claridad: las tarifas funcionan por bloques. Si usás más calefacción, saltás de categoría. Y si saltás de categoría, pagás mucho más, aunque el aumento oficial sea bajo. Es la típica jugada donde el rival no te mete un gol por un tiro al ángulo, sino porque te descuidaste en la salida.

Pero el capítulo más delicado está en el Congreso. En los próximos días, el Senado votará el futuro del Régimen de Zona Fría, que hoy reduce entre 30% y 50% las facturas de gas en amplias regiones del país, incluida buena parte de la provincia de Buenos Aires. Para ciudades costeras y frías como las nuestras, ese beneficio no es un lujo: es la diferencia entre pagar una boleta alta y pagar una impagable.

Si el régimen se elimina o se recorta, el impacto será muchísimo mayor que el de los aumentos anunciados para junio. Sería como perder al arquero titular justo antes de enfrentar al puntero: podés aguantar un rato, pero tarde o temprano la pelota entra.

Mientras tanto, las familias siguen ajustando gastos, priorizando lo indispensable y mirando con preocupación un invierno que recién empieza. Las tarifas suben, el consumo también, y el alivio que ofrece Zona Fría pende de una votación que puede cambiarlo todo.

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