Entre el agua, el barro y las promesas: el campo volvió a pedir respuestas y Rojas busca ordenar el partido
Productores rurales y el Ejecutivo municipal se sentaron a la misma mesa en medio de una crisis hídrica que dejó caminos rotos, canales desbordados y una campaña perdida para muchos. Hubo diálogo, reproches y un acuerdo mínimo: volver a reunirse el 28 de mayo para avanzar en la emergencia agropecuaria.

Hay reuniones que empiezan tensas, como esos partidos donde el equipo entra a la cancha sabiendo que viene de comerse tres goles seguidos. Así arrancó el encuentro entre el intendente Arturo Rojas y los productores rurales, todavía con el agua en los campos y el barro en los caminos. La foto mostraba a todos sentados, pero la pelota picaba despareja.
Del lado del Ente Vial, Juan Balsategui fue de los primeros en hablar. Dijo que la reunión había sido “buena”, aunque más bien parecía un empate con gusto a poco. Reconoció que la Provincia sigue ausente en materia hídrica y que la burocracia frena cualquier obra grande. Y tiró una frase que quedó flotando: “La solución hoy es agrandar y profundizar los canales”. Como quien dice que ya no alcanza con patear la pelota afuera; hay que cambiar la estrategia.

La Sociedad Rural, representada por Patricio Bosch, también valoró el gesto del intendente de presentarse, pero dejó claro que los problemas son dos y bien concretos: el agua y los caminos. Y que el funcionamiento del Ente Vial Rural será un debate inevitable. Aun así, celebró la reactivación de la Comisión Hídrica, una especie de comité técnico que hace años dejó de jugar.
Desde el Ejecutivo, el secretario de Obras Públicas, Adrián Furno, intentó ordenar el tablero. Habló de consensos, de diálogo permanente y de la necesidad de recursos provinciales y nacionales. “Los municipios solos no pueden”, dijo, como quien explica que no se puede salir campeón con un plantel corto y sin refuerzos.
Pero la reunión tuvo su momento más caliente cuando la productora Agustina Balastegui tomó la palabra. Contó que al inicio sintieron que el intendente les estaba pasando la pelota por la disolución de la Comisión Hídrica. Y fue tajante: “Nosotros pagamos la tasa rural y la hídrica. El mantenimiento es responsabilidad del Estado”. Después relató que las máquinas municipales “son pocas y están en muy mal estado”, algo que ya nadie discute en el sector.

El productor Marcelo West, que no estuvo presente pero siguió todo por comentarios de colegas, fue todavía más duro. Dijo que el intendente “solo puso excusas” y que no ve cómo el municipio va a atravesar el año con los caminos como quedaron. Incluso deslizó que podría acelerarse una demanda judicial, como cuando un club pide que intervenga el Tribunal de Disciplina porque siente que el árbitro lo perjudica fecha tras fecha.
El único acuerdo firme fue convocar a una nueva reunión el 28 de mayo, con participación del INTA, para avanzar en la declaración de emergencia agropecuaria. Una jugada obligada, casi como pedir el VAR cuando el partido se va de las manos.
Mientras tanto, en los campos la situación sigue empeorando. Hay productores que ya perdieron la campaña y no saben si podrán sembrar en gruesa. Otros miran los caminos y se preguntan cómo van a sacar la producción cuando llegue el momento. Y todos coinciden en lo mismo: hace años que la infraestructura rural viene jugando en descenso.
La pelota ahora la tiene el municipio. El campo espera que esta vez no se quede en promesas y que, de una vez por todas, empiece a mover el equipo para salir del fondo de la tabla.

