El Mundial entra en tierra derecha: la Selección sufrió pero ya están listos los octavos de final
Con el último suspiro de la cosecha, Argentina y Colombia se metieron entre los dieciséis mejores de la Copa del Mundo. El mapa del torneo se reconfigura en el norte, mientras el invierno se hace sentir en nuestras costas y campos con la expectativa de ver hasta dónde llega la travesía de los dirigidos por Scaloni.

Mirar el fútbol a la distancia siempre te da una perspectiva diferente, más pausada, como quien observa el horizonte desde la tranquilidad de nuestra costa en pleno julio, esperando que aclare. Este viernes a la noche, el Mundial de Norteamérica terminó de deshojar la margarita de los dieciseisavos de final. Fue una jornada larga, de esas que exigen paciencia, donde los últimos dos vagones del tren se acoplaron a la marcha grande: la Argentina de Scaloni y la Colombia de Lorenzo se metieron en el cuadro principal de los dieceiséis mejores de la Tierra. Fue un cierre de fase con el Overol puesto, donde no sobró nada y el sufrimiento fue el denominador común antes de festejar.
Lo de la Selección nacional tuvo ese aroma típico de los partidos donde el favorito entra a la cancha con la soga al cuello antes de tiempo. El 3 a 2 frente a Cabo Verde fue un encuentro para el infarto, de esos que te hacen levantar de la silla. Los muchachos manejaron los hilos de la pelota, es cierto, pero faltó ese cambio de ritmo, esa chispa necesaria para romper la monotonía del mediocampo. A veces el equipo pareció jugar al trotecito, abusando del control lateral como si el tiempo no corriera, sembrando dudas lógicas para lo que viene. Se ganó, que es lo que manda la historia en estas instancias, pero el rendimiento dejó flotando la sensación de que hay que ajustar las clavijas defensivas si queremos seguir camino.
En el otro rincón de la jornada, los colombianos hicieron su tarea en la inmensidad de Kansas City. Un gol tempranero de Jhon Arias a los 14 minutos de la primera mitad le alcanzó a los cafeteros para doblegar el lomo de una durísima Ghana por 1 a 0. Colombia controló el trámite con el oficio de un veterano que sabe cuidar la ventaja, sin arriesgar de más y haciendo correr el reloj cuando las piernas empezaban a pesar. Con estos dos resultados, el mapa de Sudamérica planta bandera fuerte en el norte, resistiendo el avance de las potencias europeas y las sorpresas africanas.
Ahora el fixture nos propone mirar hacia adelante y el calendario marca que el próximo martes 7 de julio, a la hora del almuerzo nuestro (las 13 horas), nos tocará medir fuerzas contra Egipto en el imponente Atlanta Stadium. Los africanos vienen con el pecho inflado tras dejar en el camino a Australia desde los doce pasos. Para la Selección será como jugar un partido chivo de visitante en una cancha pesada, donde los errores se pagan caro y el margen de maniobra es nulo. Unas horas más tarde, a las 17, Colombia buscará su propio destino frente a Suiza en la lejana Vancouver, un viaje largo que pondrá a prueba el recambio del plantel.
El resto del territorio norteamericano ya palpita el inicio de los octavos desde este mismo sábado. Canadá se las verá con Marruecos en el calor de Houston, y nuestros vecinos de Paraguay tendrán una parada brava, un verdadero clásico de David contra Goliat, frente a Francia en Filadelfia. El domingo la atención se mudará a Nueva Jersey con Brasil chocando ante Noruega, mientras que México armará una fiesta popular en su capital recibiendo a la siempre temible Inglaterra. El lunes cerrará la persiana de esta ronda el cruce ibérico entre Portugal y España, además de Estados Unidos contra Bélgica en Seattle.
Todo está dispuesto para la recta final de un torneo que no da respiro. Los cuartos de final asoman a la vuelta de la esquina, el 9 y 10 de julio, buscando los nombres que caminarán hacia la gran final del 19 en Nueva York. Desde este rincón del mapa, con el frío pegando en la ventana, seguiremos el destino de la pelota, esperando que el equipo recupere el juego fluido que lo trajo hasta acá.

