La salud en Villa Gesell enciende alarmas de invierno: la falta de médicos y salarios bajos ponen al hospital al límite
En medio del frío costero y lejos del brillo de las temporadas de verano, la comunidad médica local advierte sobre una crisis estructural por la pérdida de profesionales y guardias descubiertas. Una realidad que golpea al efector público único de la región y reabre la discusión sobre las prioridades del presupuesto y el arraigo en el territorio bonaerense.

Hay una calma engañosa que se instala en nuestras ciudades de la Costa Atlántica cuando pasa el furor de las vacaciones de verano, las playas quedan vacías y el viento del sur se adueña de las calles de arena. El ritmo parece detenerse, pero las necesidades de los vecinos que habitan el territorio los doce meses del año siguen estando ahí, firmes. Esta semana, la tranquilidad habitual de Villa Gesell se vio sacudida por un documento crudo y directo de la Asociación de Profesionales de la Salud local, un llamado de atención que pone sobre la mesa una realidad preocupante: el Hospital Comunitario Pinamar-Gesell y los centros de atención primaria están operando al límite de sus fuerzas por la falta de personal y el atraso en los salarios formalizados.
Para quien conoce el paño de la gestión pública en el interior bonaerense, sabe que el sistema de salud en un municipio costero funciona de una manera muy similar a un equipo de fútbol de liga regional: si no cuidás a las divisiones inferiores y no retenés a tus jugadores titulares, a la larga te quedás sin plantel para afrontar el campeonato más difícil, que siempre es el invierno. La falta de médicos generalistas, pediatras y especialistas en las guardias ya no es una advertencia a futuro, sino un problema del día a día. La pérdida de profesionales médicos que eligen migrar hacia el sector privado o cambiar de rumbo es constante, dejando baches en un esquema de cobertura que no puede darse el lujo de fallar porque es la única opción de atención para miles de familias geselinas.
El nudo de la cuestión, según explican los propios trabajadores de la salud formal, radica en una combinación de haberes básicos deprimidos y condiciones de contratación que no logran tentar a los nuevos profesionales para que se radiquen en el pago. Encontrar un médico que decida armar su vida, alquilar y establecerse en una comunidad de la Quinta Sección electoral se ha vuelto una tarea titánica si los números no cierran a fin de mes. Los bajos salarios que ofrece la administración comunal frente a la inflación reinante destruyen cualquier intento de arraigo profesional, obligando a los pocos que se quedan a realizar un esfuerzo desmedido, acumulando horas de guardia y multiplicando las tareas de cuidado en detrimento de su propia salud.
El documento emitido por la asociación gremial detalla que la situación en las salas periféricas de los barrios periféricos es igual de compleja, con turnos que se dilatan en el tiempo y un cuello de botella que termina colapsando la guardia central del hospital. Cuando el frío aprieta en el invierno profundo y arrecian las enfermedades respiratorias estacionales, la demanda se duplica y las costuras de la infraestructura sanitaria empiezan a ceder. Los profesionales advierten que no se pueden garantizar servicios mínimos esenciales si no hay una recomposición presupuestaria urgente, un planteo que busca abrir un canal de diálogo maduro con el Ejecutivo municipal antes de que las medidas de fuerza sean la única salida obligada.
Mirando el tiempo largo de la provincia, la salud en las localidades pequeñas y medianas siempre requirió de una sintonía fina entre la provincia y el municipio. El debate que se abre en Villa Gesell no es ajeno al que viven otros distritos vecinos de la región pampeana, donde la coparticipación y los fondos destinados al área médica suelen ser la principal discusión de los concejos deliberantes. El invierno es largo, la salud de un pueblo no puede esperar a que vuelva a brillar el sol de enero, y hoy la prioridad absoluta en el gran tablero del territorio es cuidar a quienes nos cuidan, garantizando que el hospital público siga siendo ese refugio seguro y eficiente para cada vecino de la costa.

